Rompiendo paradigmas de la figura del líder

Mucha gente cae en el tópico de “el líder nace, no se hace”, pues están equivocadas, seguramente estas personas no entienden en qué consiste ser líder. La capacidad de liderazgo no mejora automáticamente cuando una persona adquiere un puesto de dirección, así que deberíamos replantearnos los siguientes mitos:

“Los líderes nacen, no se hacen”

Falso. La capacidad de liderazgo como muchas otras puede desarrollarse con preparación y práctica.

“Un líder debe tener unas cualidades concretas, bien definidas”

Falso. El comportamiento que tenga es un factor mucho más importante que las cualidades que disponga.  Sin embargo, algunas conductas pueden aumentar las posibilidades de convertirse en líder.

“Un líder lo es en cualquier circunstancia”

Falso. Una persona se convierte en líder porque es el candidato indicado para realizar una labor determinada, pero puede que no resulte tan buen directivo en una situación diferente.

“El liderazgo sólo mejora con la experiencia”

Falso. El desarrollo de cualquier capacidad es una combinación de conocimientos adquiridos y de práctica.

“El liderazgo no es un concurso de popularidad”

Falso. Al buen líder, el equipo lo querrá porque motivará y lo ayudará a desarrollarse.

Tras esta desmitificación de la figura del líder, reflexionemos: ¿Son nuestros directivos realmente líderes?

*Estos conocimientos han sido adquiridos por clientes de CINC a través del curso de formación Liderazgo y Gestión de Equipos impartido por Felipe Román en las instalaciones de CINC Barcelona.

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